Un paso más hacia la equidad: periodismo deportivo con perspectiva de género

Agustina Mereles Alonso

ONU Mujeres presentó la guía «Perspectiva de género en el periodismo deportivo». El objetivo es derribar las barreras que representan los estereotipos de género y apuntar a coberturas deportivas igualitarias.

El jueves 15 de julio, ONU Mujeres presentó la guía Perspectiva de género en el periodismo deportivo. La misma fue creada en el marco del programa Una Victoria lleva a la otra (UVLO), impulsado en conjunto por ONU Mujeres y el Comité Olímpico Internacional. El objetivo de UVLO es «empoderar a adolescentes y deconstruir estereotipos de género negativos de las mujeres en el deporte a través de un programa que crea espacios seguros para la práctica deportiva y la formación en habilidades para la vida». Este programa nació como consecuencia de los JJ. OO. de Río de Janeiro 2016 y se replica en Argentina en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires como consecuencia de los JJ. OO. de la Juventud 2018.

Los grandes eventos deportivos permiten a los medios poner en marcha nuevas maneras de contar los logros y capacidades de las deportistas. Además, abren el campo para que periodistas mujeres se desarrollen en la cobertura de todo tipo de deportes, no solo en los considerados «femeninos». No olvidemos que gracias a los medios pudimos obtener imágenes como la de Kathrine Switzer siendo empujada por varones mientras corría la maratón de Boston. El retratar estas situaciones sexistas, exponerlas y generar un debate sobre la misma, también entra en las incumbencias del periodismo deportivo.

Estereotipos de género en el deporte

La Guía de terminología y uso de lenguaje no sexista para periodistas, comunicadores y comunicadoras de la ONU, define a los estereotipos de género como «generalizaciones simplistas de los atributos de género, las diferencias y los roles de las mujeres y los hombres. Las características estereotipificaciones sobre los hombres los describen como competitivos, codiciosos, autónomos, independientes, beligerantes, interesados en los bienes privados. Los estereotipos paralelos sobre las mujeres las representan como cooperadoras, acogedoras, atentas, comunicativas, orientadas al grupo, interesadas en los bienes públicos.»

Los medios de comunicación y el periodismo deportivo tienen la capacidad tanto de reproducir y perpetuar estereotipos de género, como de cuestionarlos y reflexionar sobre los mismos. Prácticas como la descripción física, sexualización, comparación con sus pares varones, entre otras, pueden derivar en que las mujeres se sientan desalentadas a realizar deportes. Además, la división de los deportes en «masculinos» y «femeninos”», lleva a que se cuestione la identidad de género y sexualidad de las mujeres que eligen practicar deportes «de hombres», y viceversa.

Una cobertura deportiva con perspectiva de género debería implicar un tratamiento igualitario entre hombres, mujeres y diversidades. También debe contemplar igual cantidad de publicaciones informativas sobre deportes protagonizados por varones y por mujeres.  

Por un lenguaje periodístico no sexista

La herramienta principal del periodismo es el lenguaje. Es tan importante el hecho o historia que se cuenta como las palabras que se eligen para hacerlo. El lenguaje victimiza, discrimina, agrede, violenta y estereotipa tanto como libera, valida e invita a reflexionar. Estas son algunas marcas del sexismo que deben evitarse en el lenguaje deportivo:

  • Nombrar a las mujeres por su nombre de pila cuando a los varones se los reconoce por el apellido. El único ámbito donde esto es admisible es el familiar.
  • Referirse a las mujeres como «las chicas», sea cual fuera el deporte, su edad o categoría. Esto desvaloriza a las mujeres mediante el paternalismo y la condescendencia e infravalora y anula las individualidades y sus acciones.
  • La identificación de una deportista por su relación familiar o amorosa. Esto desconoce sus logros y su autonomía.
  • La designación mediante sustantivos sexuados en masculino para profesionales, deportistas, personal técnico (la capitán) o bien añadiendo la palabra «femenino» al sustantivo masculino (árbitro femenino). También se puede utilizar «la dirección técnica».
  • Hacer hincapié en cualidades estéticas o referirse a las deportistas mujeres como objeto sexual.
  • Epítetos y expresiones condescendientes.
  • Uso de términos sexuados en masculino para hablar de mujeres y hombres. Por ejemplo, «los deportistas». Se puede utilizar simplemente «deportistas» o «personas deportistas».
  • Mirada androcéntrica. Por ejemplo: «Esta deportista es la Messi femenina».

Un ejemplo positivo

Las jugadoras del equipo de beach handball noruego fueron el centro de una polémica en los últimos días por negarse a jugar con la bikini reglamentaria. A comienzos de este año, la Asociación de Beach Handball de Noruega elevó una solicitud a las autoridades del campeonato europeo para modificar el código de vestimenta que deben utilizar los equipos femeninos. El mismo consiste de un sostén deportivo en la parte superior, y de unas bragas en la parte inferior, «que no deben superar los 10 centímetros de ancho». Las deportistas alegaron que este uniforme sexualiza sus cuerpos, y que además representa una gran diferencia en comparación con la vestimenta reglamentaria del equipo masculino. 

Por su parte, las autoridades del campeonato decidieron denegar esta solicitud e informar que, en caso de llevarlo a cabo, las deportistas deberían pagar una multa. Ante la predisposición del equipo a pagar la multa, fueron amenazadas por los organizadores con ser descalificadas.

La noticia se difundió en casi todo el mundo gracias al periodismo. Esto es un claro ejemplo de que el compromiso del periodismo deportivo con el enfoque de género, supone reconocer los derechos y libertades de todas las personas a vivir una vida plena, independientemente de su orientación sexual, identidad y expresión de género y la diversidad corporal. «El periodismo deportivo que respeta los derechos de las mujeres y de todas las identidades de género es un periodismo profesional y de calidad».

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