Mujeres en Afganistán: cuando respirar no es vivir

Agustina Mereles Alonso

El domingo pasado, el régimen talibán tomó el poder en Kabul, la capital de Afganistán. Miles de personas intentaron huir del país. Por la sharía, las mujeres deberán vestir el burka y no salir de sus casas.

Estados Unidos retiró sus tropas definitivamente de Afganistán. En abril de 2021, el presidente Biden decidió continuar con el repliegue ordenado por el expresidente Donald Trump en 2020. Desde mayo de este año, el régimen talibán avanzó por sobre el ejército afgano hasta llegar a tomar Kabul el pasado domingo, cuando el presidente afgano, Ashraf Ghani, abandonó el país. Miles de personas intentaron escapar del país, incluso algunas perdieron la vida. La Organización de las Naciones Unidas pidió a los países vecinos a Afganistán que mantengan sus fronteras abiertas. Mientras tanto, las mujeres afganas se ven obligadas a respetar la sharía y destinadas a ser castigadas si no la cumplen.

La sharía es es una ley islámica, una interpretación del Corán. En la página web de la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán (RAWA), se enumeran todas las normas que las mujeres deben cumplir. Algunas de estas pautas son:

  • Tienen prohibido trabajar fuera de sus hogares. Se aplica a profesoras, ingenieras y demás profesionales.
  • Tienen prohibido cualquier tipo de actividad fuera de sus casas de manera solitaria. Siempre deben estar acompañadas de su mahram (parentesco masculino más cercano: padre, hermano o marido).
  • Tienen prohibido estudiar en cualquier institución educativa.
  • Tienen la obligación de utilizar la burka, un velo que las cubre de pies a cabeza.
  • Tienen prohibido reír en voz alta.
  • Tienen prohibido practicar deportes, tener presencia en la radio, la televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.
  • Tienen prohibido asomarse a los balcones de sus pisos o sus casas. Las ventanas de las mismas deben ser opacas.
  • Las mujeres que no vistan según la ley o que no vayan acompañadas de su mahram recibirán azotes, palizas y abusos verbales.
  • Las mujeres que no oculten sus tobillos serán azotadas en público.
  • Las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas de forma pública.
“Madre, hija, muñeca” Fotógrafa Boushra Almutawakel
La resistencia de las mujeres afganas

Farzana Kochai es una parlamentaria afgana que plantea dos escenarios: el «bueno», en el que los talibanes les permiten trabajar y estudiar con algún tipo se restricción; y el malo, en el que eliminan por completo a la mujer.

Desde el domingo, las calles de Kabul están casi vacías de mujeres. En los últimos 20 años lograron conquistar y crear espacios que hoy parecen haber sido arrebatados en un instante. Todas y cada una de las afganas resisten desde su lugar y según sus posibilidades. Algunas representantes políticas y activistas alzaron la voz en las redes y medios de comunicación.

Maidan Shahr es una joven activista de 27 años que se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de alcaldesa en una provincia afgana. La alcaldesa declaró al medio británico inews que recibió amenazas de muerte, por lo que respondió: «Estoy sentada aquí esperando que vengan. No hay nadie que me ayude a mí o a mi familia. Solo estoy sentada con ellos y mi marido. Y vendrán por gente como yo y me matarán. No puedo dejar a mi familia. Y de todas formas, ¿a dónde podría ir?».

La exministra afgana, Elay Ershad, decidió quedarse en el país. En una entrevista radial a la BBC dijo que «un verdadero líder nunca abandonaría su país. La mayoría de los ministros y la mayoría de los miembros del parlamento ya han abandonado el país. Yo quiero quedarme con mi gente. Es el momento en el que la gente necesita ver honestidad». Por su parte, la exministra de educación, Rangina Hamidi, también decidió quedarse en su tierra. «Supongo que es el precio que pagamos por tratar de hacer este mundo un poco mejor que cuando llegamos a él, particularmente en Afganistán», declaró a BBC.

En el día de ayer se realizó la primera protesta feminista desde la llegada de los talibanes al poder. Cuatro mujeres con carteles se manifestaron y pidieron por sus derechos a estudiar, trabajar y transitar libremente.

El apoyo del mundo entero

La situación que se vive en Afganistán llegó a conocerse rápidamente en cada rincón del mundo. Las redes sociales se llenaron de información sobre la realidad que se vive en el país de oriente, y los mensajes en apoyo a las mujeres no se hicieron esperar.

La activista Malala Yousafzai expresó su preocupación por Twitter: «Observamos completamente en shock como los talibanes toman el control de Afganistán. Estoy profundamente preocupada por las mujeres, minorías y derechos humanos. Los poderes globales, regionales y locales deben llamar a un cese del fuego, proveer ayuda humanitaria y proteger a los civiles y refugiados». La activista pakistaní de 24 años conoce en primera persona el accionar del régimen talibán. En el 2012, a sus 15 años, fue víctima de un hombre que le disparó tres veces, dejándola en un estado de salud crítico.

En Qom, Irán, cientos de mujeres se movilizaron en las calles para brindarles su apoyo a las afganas. En Barcelona, otras cientos de mujeres realizaron una concentración frente a la sede de las Naciones Unidas para pedir una respuesta internacional urgente.

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