Menstruar no solo cuesta sangre

Agustina Mereles Alonso

Los Productos de Gestión Menstrual (PGM), es decir, toallitas, tampones, copas menstruales, entre otros, representan un importante porcentaje en la economía de quienes menstrúan. A su vez, el gran impacto ambiental de los productos descartables impulsan nuevas alternativas.

En Argentina, las mujeres pertenecientes al primer decil de ingresos (10 % de la población de menor ingreso per cápita familiar) percibían un ingreso mensual de $4021 durante el 4.° trimestre del 2020. Según el informe Justicia Menstrual realizado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género perteneciente al Ministerio de Economía, el costo de los productos menstruales se sitúa entre los $1933 y $4327 de gasto anual.

Para obtener estos números, en el informe se compararon los precios de las toallitas y tampones más caros, los más vendidos y los pertenecientes al plan de Precios Cuidados (PC). Estos productos fueron elegidos porque, según el informe de impacto ambiental de la Primera Encuesta de Gestión Menstrual realizada por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, el 75 % de las personas menstruantes los utilizan.

Los PGM se incluyen en los Precios Cuidados desde enero del 2020, cuando nación relanzó el programa. Esta inclusión significa un costo 50 % menor frente a las toallitas y tampones más vendidos. Si bien la diferencia es significativa, los productos de gestión menstrual pertenecientes a los PC continúan representando un gasto anual de $1933 en toallitas o $2158 en tampones. En porcentaje, equivale al 46 % del ingreso mensual de una persona del primer decil, al 26 % de la Canasta Básica Alimentaria a diciembre del 2020, y al 52 % de la Asignación Universal por Hijo/a a diciembre del 2020.

Quienes menstrúan no solo deben lidiar con la desigualdad económica, sino que algunas mujeres también viven en pésimas condiciones estructurales. A todo esto hay que sumarle los tabúes que se generan en torno a la menstruación, que convierten a esta en una «mala palabra», cuando en realidad es el resultado de un ciclo natural de las personas con útero.

Si bien es esencial, el acceso a productos de gestión menstrual no es suficiente para solucionar estas problemáticas. Es necesario el acceso a agua limpia e instalaciones sanitarias que permitan tener una higiene adecuada. Estos hábitos de higiene deben abordarse desde la Educación Sexual Integral, la cual también instruirá sobre el ciclo menstrual, la utilización de los PGM, los métodos anticonceptivos, y la prevención de infecciones y enfermedades de transmisión sexual, entre otras temáticas.

La Primera Encuesta de Gestión Menstrual mencionada más arriba, también arrojó que quienes menstrúan deben suspender ciertas actividades durante los días de menstruación. El 75,6 % deja de lado las actividades deportivas, el 47,9 % no asiste a la escuela o a la universidad, el 43,9 % evita eventos sociales, y el 22,3 % no cumple la jornada de trabajo. Frente a esta problemática, Carmela Moreau, la asesora de Jefatura de Gabinete de ministros, y el diputado Lucas Godoy del Frente de Todos, presentaron en febrero de este año un proyecto de ley que busca crear una «licencia menstrual» para las estudiantes. La idea general es que estas puedan contar con un día por mes calendario para utilizar esta licencia. 

En julio del año pasado, el Gobierno Nacional inició una mesa de trabajo interministerial para tratar las problemáticas de gestión menstrual, sobre todo en los barrios populares. Durante el 2020, se presentaron 14 proyectos en el Congreso de la Nación que tienen como objetivo disminuir las brechas en materia de gestión menstrual. Estos proyectos proponen llevar a cabo las iniciativas de una manera saludable, económica y amigable con el medio ambiente.

Estos 14 proyectos deben ser aprobados por una de las dos cámaras antes del 30 de noviembre de este año para no perder su estado parlamentario. Además, según las ideas que propongan pueden clasificarse en distintas categorías:

  1. Exención del IVA a los Productos de Gestión Menstrual: el objetivo es eximirlos del 21 % correspondiente al Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA)
  2. Provisión gratuita de Productos de Gestión Menstrual: el objetivo es que ciertos sectores de la población reciban PGM de manera gratuita en centros de salud, escuelas, etc. Además, se buscará incorporar los PGM al Plan Médico Obligatorio para que sean cubiertos por las Obras Sociales y prepagas.
  3. Gestión Menstrual Sostenible: el objetivo es promover la gestión menstrual sustentable a través de la producción de toallitas reutilizables, copas menstruales, ropa interior absorbente, etc.
  4. Generación de datos: busca crear una base de datos de precios, calidad, impacto ambiental y disponibilidad territorial de los PGM. 
  5. Sensibilización y concientización sobre la gestión menstrual: el objetivo es promover la capacitación del personal de salud y el reconocimiento de los derechos de quienes menstrúan. Dentro de este grupo entra el mencionado proyecto de ley de la asesora de Jefatura de Gabinete de ministros, Carmela Moreau, y el diputado Lucas Godoy.

El desafío de una menstruación sustentable

Dentro de los productos de gestión menstrual también hay una corriente que busca ser amigable con el medio ambiente. Dentro del grupo de productos sustentables encontramos las copas menstruales, las toallitas reutilizables de tela, la ropa interior absorbente, entre otras.

La encuesta realizada por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires arrojó que el 25 % utiliza métodos sustentables durante su período. Sorpresivamente, el 46,7 % de las personas entre 18 y 28 años encuestadas contestaron que estaban comenzando a optar por productos reutilizables.

Este cambio hacia lo reutilizable implicaría reducir el impacto ambiental que presentan las toallitas y tampones descartables. Para producir estos productos es necesario 10 140 de toneladas anuales de celulosa, también conocida como pasta fluff, según la establece la ONG Banco de Bosques. Este material no es biodegradable ni reciclable, por lo que una toallita puede demorar entre 500 y 800 años en descomponerse, pero nunca se biodegradará por su alto contenido de plástico. Por su parte, un tampón se biodegrada en seis meses debido a que se compone mayormente de algodón. Pero la mayoría de las empresas de tampones utilizan plástico, por lo que, en definitiva, terminan contaminando casi lo mismo que una toallita. La utilización anual de estos métodos de gestión menstrual deja una huella de Carbono de 5.3 kg.

El PGM más ecológico es la copa menstrual. Una de sus principales virtudes es que es reutilizable durante 5 años, si se la cuida de manera apropiada. Además, si bien su costo es elevado ($1500 aprox.), es una inversión que se hace cada lustro y no cada mes. Aun si la usáramos solo un año, el gasto sería menor al de los PGM descartables con Precios Cuidados. Sin embargo, la gran contra de la copa menstrual es que se debe ser muy riguroso con la higiene y se debe contar con agua potable y acceso a baños. 

Las Toallitas de tela reutilizables son la segunda opción más amigable con el medio ambiente. Tienen una vida útil de más de 3 años y, como la copa menstrual, representan una baja inversión anual. Sus precios oscilan entre los $600 y $1200 y generalmente vienen en paquetes de tres paños. La utilización de toallitas de tela no solo representa la reducción del impacto ambiental, sino que también suele ser una ayuda a la economía local, ya que la mayoría son fabricadas por cooperativas textiles lideradas por mujeres.

El mundo apunta hacia una gestión menstrual eficiente

Países como Kenia, Canadá, India, Australia, Alemania, Reino Unido y Namibia sacaron el IVA a los productos de Gestión Menstrual. Otros países como Inglaterra y Nueva Zelanda comenzaron a distribuir los PGM de forma gratuita en escuelas y centros de salud. El año pasado, Escocia se convirtió en el primer país en otorgar PGM gratuitos a toda persona menstruante que lo necesite.

En Argentina tenemos muchos frentes por los que luchar en materia de gestión menstrual, pero por algo debemos comenzar. Achicar la brecha de desigualdad y el acceso a PGM es lo principal. Los proyectos presentados en el congreso representan cierto compromiso para con estas problemáticas.

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