Alejandra Torres: «Las cosas no son como se presentan, sino como vos las afrontás. Eso te da tu lugar en el mundo».

Karen Zawadzki
Mano a mano con Alejandra Torres, Secretaria de Planeamiento, Modernización y Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Córdoba.

Además de su puesto en la función pública, Alejandra es abogada, escritora, investigadora y conferencista. En exclusiva con Mujeres Hoy News, nos habla acerca de su extensa trayectoria, sus proyectos, el rol de la mujer actual y el futuro del país. Conocela mucho más en esta nota.

—Contanos un poco sobre tu carrera, tu trayectoria. ¿Cómo fue el proceso que te llevó a donde estás hoy?

—Mi trayectoria comienza hace mucho tiempo. Vengo de una familia muy sencilla, económicamente complicada porque somos seis hermanos y para estudiar en la universidad había que trabajar. Cuando decidí estudiar abogacía, sabía que tenía que buscarme un trabajo y ahí hice un montón de cosas, hasta que rendí para entrar en Tribunales. Los que estamos excluidos de ciertos privilegios comunitarios, sabemos que la manera de avanzar es tratando de hacer lo mejor y estar lo más preparada posible, porque cuando no participás de ese grupo privilegiado, es mucho más difícil. Cuando decidí participar en el concurso, por suerte tenía un promedio muy alto. Tenía que saber redactar bien, saber escribir a máquina, y me preparé mucho para todo eso. Sabía que tenía que ser la mejor, porque si no las opciones eran no ingresar. Ahí empecé mi carrera de amor hacia la justicia. Creo que seguí abogacía y hago política porque tengo amor por lo justo. Me parece injusto que si nací en una casa pobre tengo que tener menos recursos que los demás. Ese sentimiento hizo que participara mucho en Tribunales y me fui de ahí cuando reclamaba cosas y no podía cambiarlas. Yo expongo el problema, pero si no me entendiste, me voy. Ahí empecé con la investigación, ocupé diferentes cargos. Siempre los cargos eran para alguien que tenía que trabajar mucho y ahí estaba yo. Con más carrera hecha, empecé a conectarme con organismos internacionales y trataba de hacer un buen trabajo con ellos, eso me valió que 18 años trabajara en este rubro y pueda conocer distintas culturas y países. Fue un período muy rico, a pesar de que dejar a tus hijos y a tu familiares es la parte más difícil. Ahí conocí muchísima gente, y así estuve en el gobierno provincial como consultora. Después fui participando en diferentes cargos dentro de la política, que me gusta mucho a pesar de ser un ambiente distinto. Creo que mi fortaleza en la política es que trabajo en la gestión pública cuando comparto valores.

—¿Cómo ves hoy en día el rol de la mujer en la política?

—Creo que hemos crecido y participado en base a mucha lucha. Yo arranqué a los 32 años, recibí mucho maltrato, ninguneo, acoso. Tenés que ser muy fuerte para liderar tu espacio y poner límites. Hemos avanzado, pero me parece que aún nos falta, no hemos hecho un clic total para decir que valemos por lo que somos y hacemos, por la gestión, el liderazgo. A veces algunas mujeres se enojan conmigo porque digo que no pongamos a los hijos como excusa. Si las mujeres tenemos un problema en la distribución de las tareas en el matrimonio, hay que asumirlo y cambiarlo, no seguirlo justificando. Rompamos con eso para que no quede como excusa. Esos mandatos aún figuran. En mi caso también lo sufrí mucho, mi marido falleció y formé pareja con un ministro de la provincia, que ingresó mucho después que yo a la actividad política. Hace poco, en un diario me dijeron la actual «pareja de». Después de 40 años de estar en esto, tengo títulos, diplomaturas, experiencia… y me dicen eso. Por momentos es muy molesto y es extraño que aún siga sucediendo.

—Has escrito libros, artículos, sos conferencista. ¿Cómo te llevás con la comunicadora que hay en vos?

—Me encanta conversar con la gente, trasmitirle lo que siento. Poder expresarme con más claridad. Me encanta pensar cómo puedo hacer para llegar a la gente. Trato de ponerme siempre en la posición del otro, también por el sentimiento de justicia que te hablaba. La empatía es lo más importante que un político tiene que tener. Siempre tenés que pensarte como que sos ese vecino que está sufriendo por algo y vos tenés la posibilidad de transformarlo.

—¿Cómo visualizás tu futuro en lo profesional y el del país?

—Siempre tengo proyectos. Me imagino compartiendo mi experiencia en otras áreas y otros lugares. La gestión diaria es muy agotadora, no hay mucho margen para la vida personal. Al país le deseo que la política se trasforme y cambie en su esquema de trabajo, eso nos dejaron las últimas elecciones. Nadie es dueño de los votos de nadie y eso me parece muy bueno. Un político debe rendir cuentas, y en ese rendir cuentas la gente elige. Un político debe ocuparse y preocuparse. Hay que mejorar la calidad de vida de la gente en términos de gestión. Muchas veces pensamos que la gestión no vende, «no garpa». Y yo creo que sí, que la gestión sí sirve, porque ayuda a que la gente viva mejor. Por otro lado, quiero que el país sepa que un mérito sí te habilita a un puesto de trabajo, que tu esfuerzo tiene sentido a la hora de una retribución, a eso me gustaría que Argentina vuelva, a esos valores.

—Sos una mujer muy exitosa, ¿cuál es el secreto?

—No sé si soy muy inteligente o exitosa, pero si soy muy perseverante. Tengo las metas puestas, la voluntad de trabajo y la perseverancia. Tengo la capacidad de fracasar, levantarme y seguir. La vida no es fácil, pero les pediría a las mujeres que se levanten y sigan, las cosas no son como se presentan, sino como vos las afrontás. No nos excusemos, volvamos a insistir, perseveremos. Eso, a la larga, te da tu lugar en el mundo.

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