Upsala Joyería: mitología, literatura y naturaleza en tus accesorios

Agustina Mereles Alonso

Victoria Manerchia Masara tiene 25 años y es de Tapiales, provincia de Buenos Aires. Desde chica es apasionada por la literatura, tanto que en la actualidad estudia la carrera de letras en la Universidad de Buenos Aires. En 2018 comenzó a estudiar joyería de autor y en 2019 creó «Upsala Joyería», un emprendimiento que combina sus tres pasiones: la mitología, la literatura y la joyería.

Solo los fanáticos de la literatura saben lo difícil que es encontrar accesorios que representen a sus personajes favoritos. Victoria Manerchia Masara es una joven de 25 años que diseña y crea joyas inspiradas en la mitología, la literatura y la naturaleza. Tras varios años de emprender en bisutería, comenzó a sentirse limitada por la imposibilidad de llevar a cabo ciertas ideas por la falta de insumos. Así es que en 2018 ingresó al taller de María Herrera, una reconocida escuela del rubro, y se especializó en la joyería de autor. Una vez finalizado el curso, en 2019 creó «Upsala Joyería», un emprendimiento de joyas realizadas en alpaca, bronce y plata 925. Allí, Vicky plasma toda su creatividad tallando personajes de sus libros favoritos, dioses y diosas mitológicas y la naturaleza.

Destino o casualidad, cuando Victoria se decidió a estudiar joyería no solo aprendió sobre el oficio, sino que también pudo conectar con una parte de su historia familiar. Su abuelo paterno, a quien ella no conoció, era relojero y dueño de una las joyerías más conocidas de Tapiales. «Yo nunca tuve contacto con eso porque él falleció muy joven. Mis tíos se dedicaron a mantener el negocio familiar hasta que se terminó cerrando. Nunca entré a la joyería, pero sí conocí el taller que estaba abandonado en la casa de mi abuela cuando tendría 4 años. Ese fue mi único contacto de chica», cuenta emocionada.

—¿Cuál fue tu primer acercamiento a la literatura y cómo se desarrolló en tu vida?

—Desde muy chica me quisieron inculcar la lectura en mi casa. Era muy común que a la tarde, cuando mi papá llegaba del trabajo, quisiera que me sentara a leer y practicar. Yo no quería saber nada, quería irme a jugar. Empecé a leer en la secundaria, cuando salió la saga de «Crepúsculo». No me los querían comprar, porque decían que iba a pasar como siempre: me compraban un libro y después no lo leía. Así que empecé a leer en PDF (no lo hagan, compren los libros) y estaba frente a la computadora leyendo por horas. Desde ese momento se abrió la puerta a la lectura y no paré. Finalmente acá estoy, cursando la carrera de letras en la UBA.

—¿Cómo llegó la joyería a tu vida?

—Fue algo poco esperado. En mi familia de parte de mi papá, mi abuelo tuvo un negocio de joyería en el siglo pasado, pero yo nunca tuve contacto con eso. Cuando empecé a cursar la facultad, me costó mucho conseguir trabajo por los horarios. Así que dije: «Bueno, puedo empezar a hacer accesorios». En algún momento había hecho accesorios con mostacillas y decidí probar. Mi papá llegó un día y me dio una caja donde estaban todas las herramientas de mi abuelo. Ahí fue mi primer contacto con la bisutería. Desde entonces empecé a pensarlo como un negocio. 

Con el tiempo me di cuenta de que había diseños que yo quería hacer para los cuales no encontraba materiales. Puse en pausa la bisutería y me dediqué a aprender. Ahí fue cuando entré en un taller para tener mis primeros conocimientos y darle uso a muchas de las herramientas de mi abuelo, que hasta ese momento no le había encontrado utilidad.

—¿Qué sensaciones te despierta haber conectado con tu abuelo y su oficio?

—Una frase que me dicen mucho es «lo tenés en tus genes». Fue descubrir mi historia familiar. Era un tema del que no se hablaba mucho y a raíz de que empecé con esto, mi madrina y mi papá me empezaron a contar anécdotas sobre la joyería, cosas que ellos pasaban ahí, cosas de mi abuelo. Fue muy emocionante.

—¿Cómo se te ocurrió plasmar personajes literarios, mitológicos y elementos de la naturaleza en tus joyas?

—Me pasó que cuando inicié con Upsala en 2019, no quería hacer lo mismo que hacía en todo el mundo. En la pandemia tuve tiempo para hacer una introspección, pensar y analizar lo que quería hacer. La mitología me gusta desde siempre, entonces dije: «Bueno, quiero hacer algo de mitología». Pero no sabía si a alguien le iba a gustar o interesar. El año pasado estaba también en una pequeña crisis emprendedora, pero me animé a probar, no perdía nada. Hice una pieza de Medusa y una pieza Atenea y las publiqué teniendo cero expectativas. A los 10 minutos de haberlas publicado vendí una. De ahí empecé a llevarlas a ferias y la gente se paraba y se sorprendía. Sentía que era por ahí por donde tenía que ir. Además, yo había empezado a sentirme muy bien realizando esas piezas, podía pasar horas trabajando en mi mundo, algo que antes no me pasaba. 

Ahora estoy inclinándome a la literatura y hago piezas de autores y de libros clásicos. Como fanática de la literatura, siempre quise tener alguna pieza que representara a Poe, que es uno de mis escritores favoritos. Además, es una forma de conectar con otras personas que les gusta leer y son apasionadas por esto. También hago trabajos personalizados, así que me pueden escribir por mensaje privado contándome la idea que tienen o mostrándome un boceto.

—¿Alguna vez te imaginaste que a los 25 ibas a tener un emprendimiento tan exitoso y con tanta proyección a futuro?

—La verdad que no, jamás me lo imaginé. Algo que siempre cuento y que me causa gracia hoy en día es que cuando era adolescente tenía pensado que a los 25 años iba a estar viviendo sola, teniendo mi carrera terminada y siendo profesora o viendo qué puertas se me abrían. Jamás me había planteado la idea de ser mi propia jefa o de encabezar un proyecto. Empecé a emprender sabiendo nada y durante todo este camino aprendí sobre temas que desconocía: marketing, creación de contenido, redes, administración. Recién este año logré definir por dónde quiero ir y siento que voy encaminada. 

Conocerse para avanzar

A Vicky le llevó un tiempo definir qué rumbo quería que su emprendimiento tomara. Todo este camino de introspección la hizo crecer en su interior. Aprendió que Upsala es un lugar donde se puede sentir cómoda y a la vez desafiada constantemente. Para ella fue fundamental planificar, ordenar y marcar los pasos a seguir para llegar al objetivo, así como ponerse límites. «Fue bastante difícil saber cuáles son mis límites, qué puedo hacer y qué no. Hoy en día, si un diseño es muy complejo, digo que no lo puedo hacer y no me siento mal con con ese límite que me pongo».

En esto de conocerse como emprendedora también entra en juego la proyección y los sueños. El 2022 lo comenzó lanzando su tienda web, algo que tenía ganas de hacer desde hace tiempo, y capacitándose en su oficio.  «Actualmente entré a cursar en la Escuela de las joyas y estoy aprendiendo un montón de cosas nuevas, porque el curso está más orientado a la joyería fina», nos cuenta. Vicky espera que Upsala se haga mucho más conocido en las redes, lo que también la llevará a crear un equipo de trabajo que la acompañe, pero para esto aún falta. Por lo pronto, esta apasionada de la literatura continuará lanzando nuevos diseños de dijes, anillos y aros en su perfil de Instagram y tienda virtual.

¿Te quedaste con ganas de conocer más sobre Upsala? Escuchá la entrevista completa en nuestro pódcast de Hoy Emprendemos en Spotify.

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