Pako Peko, ropa infanil inclusiva: «Cada mundo en el que entrás tenés algo que aprender»

Agustina Mereles Alonso

Julia Urquiza es cordobesa, tiene 39 años y es diseñadora industrial. Luego de haber trabajado algunos años en relación de dependencia, creó «Pako Peko», un emprendimiento de indumentaria infantil que tiene una mirada lúdica e inclusiva.

 Julia Urquiza es la creadora de «Pako Peko», una marca de indumentaria infantil inclusiva. Su gusto por la ropa para niños y sus estudios de diseño industrial le permitieron crear prendas que, en sus diseños,  permiten leer braille, lengua de señas e, incluso, pictogramas. Esta empresa que comenzó con 5 modelos de remeras, hoy tiene más de 10 años en el mercado y es ejemplo de muchas otras marcas.

Julia proviene de una familia emprendedora; su abuelo tenía una tienda muy grande en su pueblo natal donde vendía tela, ropa y calzado. «Siempre me gustaron los chicos y los bebés. Y me parecía muy divertido diseñar prendas infantiles porque consideraba que podía usar un poco más la imaginación y la creatividad», cuenta a Mujeres Hoy News.  En un principio, «Pako Peko» era un emprendimiento de indumentaria infantil. El trasfondo inclusivo llegó en 2012, cuando una niña con síndrome de down comenzó a modelar las prendas en las sesiones de fotos. «Al principio hacíamos las sesiones de fotos con hijos de amigos, sobrinos, o mi hija; nunca me gustó la idea del casting. En el barrio donde vivía, una de mis vecinitas tiene síndrome de down y la invitamos a ella, junto a otros vecinos, a participar de una sesión de fotos.  Ahí me di cuenta que era algo que no se veía y que estaba bueno compartir»,explica. Esta situación fue el puntapié inicial para desarrollar la indumentaria inclusiva que identifica a la marca. «Trabajando con mi hermana, que es publicista, se le ocurrió hacer remeras para leer con braille y con lengua de señas. Desde ahí inició un camino de inclusión».

—¿Cómo llegaron a la idea de incorporar pictogramas para niños y niñas con autismo a sus prendas?  

Empezamos a hacer remeras con pictogramas con unos chicos que tienen una aplicación para niños con autismo y personas con con parálisis cerebral que se comunican con pictogramas. La idea primero fue mostrar la diversidad, después empezamos a buscar que los niños aprendan a través de las prendas que hay otras formas de comunicarse. También  vimos que había niños de 8, 9 años que tenían que usar ropa de grande porque los talles de niño eran pequeños. Entonces decidimos hacer talles reales y amplios. Por último, decidimos no dividir más por género. 

—¿En qué te tuviste que capacitar para llevar adelante el emprendimiento?

—Y, por ejemplo, las primeras remeras que hicimos de braille, era un braille súper grande que no se leía. Empecé a contactar con personas que saben y ahí conocí a un chico que nos ayudó. Cada mundo en el que entrás, algo tenés que aprender. El braille es universal, pero la lengua de señas no, cambia en cada país. Todo el tiempo hay que estar investigando. Respecto al emprendimiento, hago uno o dos cursos por año. Hice cursos de marketing, de administración de ventas, curso de oratoria. Voy como sumando.

—¿Cómo es la respuesta de la gente frente a la propuesta de «Pako Peko»?

—Lo más lindo es cuando hacemos las fotos. Elegimos a las personas para hacer las fotos por sorteo. Hay muchos niños y familias que no conocen la marca, y que la ven por primera vez en el sorteo. Ahí les decimos «esto es para leer con braille», por ejemplo, y ahí se ponen curiosos. Eso me encanta, es el mejor feedback del año. También me encanta cuando comparten entre ellos. Una vez sacamos fotos a un nene ciego que sabe leer braille y, al principio, los demás lo observaban. Un rato después eran todos mejores amigos.

—¿Cuáles son los planes para este 2022?

—Algo lindo que hicimos el año pasado fue que exportamos nuestros productos. Ahí se te abre todo un mundo nuevo. También hay muchas cosas por aprender; este año estamos junto a una incubadora de Córdoba en un programa de aceleramiento y escalar a ser una pyme. 

Mujer emprendedora y mamá, mamá y mujer emprendedora

Repartir los tiempos entre la vida personal, el emprendimiento y la maternidad, puede ser o parecer un desafío. Julia cuenta con una red de apoyo fundamental para poder llevar adelante los aspectos más importantes de su vida. Además agrega, «una de las cosas buenas de tener un emprendimiento es que te podes acomodar los horarios. No quiere decir que trabajas menos, pero a lo mejor podes ir al acto de tu hijo sin tener que pedir permiso y después lo compensas»

Crear un emprendimiento, poner todo tu empeño y hacerlo crecer es un trabajo arduo y que requiere mucho tiempo y dedicación. En ese trajín, a Juli le sucedió que no se cuestionó demasiado sobre cómo se auto percibía como emprendedora. «Yo voy para adelante. A veces digo «ay, tengo que hacer un análisis». La verdad es que no me veo haciendo otra cosa. En los momentos difíciles hay que ponerle pilas. Yo vivo de esto hace muchos años, mi hija vive de esto, entonces la salida es trabajando». La pandemia representó uno de los desafíos más grandes que «Pako Peko» tuvo que atravesar. Al ser un equipo de trabajo con varias personas, los primeros 15 días fueron caóticos. Luego, gracias a la tienda virtual pudieron continuar vendiendo sus productos, mientras que algunos empleados asistían a la oficina y otros trabajaban desde su casa.

¿Querés conocer más sobre «Pako Peko»? Escuchá la entrevista completa en nuestro podcast de «Hoy Emprendemos» en Spotify.

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