MEI Estética: «La manera de realizar el sueño es ponerlo en marcha»

Agustina Mereles Alonso

Gimena  y Belén Castillo son hermanas que comparten algo más que la vida, también son socias. Ambas son profesionales de la salud: Gime es médica otorrinolaringóloga y Belu es odontóloga dedicada a la ortodoncia la cirugía y la estética orofacial. A mediados del 2021 decidieron unirse para crear «MEI: Medicina Estética Integral», un espacio que busca darle un nuevo enfoque a la belleza a través de la escucha activa y el compromiso social.

Gimena y Belén Castillo son hermanas nacidas en Mendoza, Argentina. Gime tiene 39 años, es médica otorrinolaringóloga y especialista en estética facial y corporal. Está casada hace 8 años y tiene 2 hijos varones. Por su parte, Belu tiene 41 años, es odontóloga y se dedica a la ortodoncia, la cirugía y la estética orofacial; a su vez, también es mamá de dos pequeños.

Desde hace muchos años tenían la idea de asociarse para emprender en la medicina estética, pero por cuestiones personales y de distancia no habían podido llevarlo adelante.

Con la llegada de la pandemia decidieron que ese era su momento de «poner los sueños en marcha» y aprovecharon para capacitarse de manera virtual y luego presencial. A mediados de 2021 se animaron y abrieron MEI: Medicina Estética Integral. El enfoque que eligieron darle a su nuevo espacio no es solo estético, sino también médico. «La idea es que las personas que se acerquen puedan ser asesoradas y trasmitirles que la salud es belleza: hay que construirla, ayudarla y acompañarla con hábitos saludables además de herramientas estéticas», aseguran. Además, suman un fuerte compromiso social y solidario.

—¿Cómo surge la idea de pasar de ser hermanas a ser socias?

—Belén (B): Siempre nos gustó la idea de trabajar juntas. Después, cada una hizo su carrera, pero como odontología y  otorrinolaringología están muy relacionadas, siempre nos derivábamos pacientes, pero no trabajábamos juntas.

—Gime (G): La idea de hacer algo juntas estaba presente y siempre nos gustó la parte de estética. Belu hace unos años se fue a vivir a Chile y empezó haciéndolo ahí. Me invitaba a que me fuera para allá, pero la verdad es que mi corazón lo tengo en este país. Después, las distintas circunstancias de la vida hicieron que Belu volviera. Así que empezamos a decir: «Bueno, la manera de poder realizar el sueño, no es soñarlo, sino ponerlo en marcha», así que nos animamos.

—¿Cómo fue abrir un espacio propio en plena «pospandemia»?

—(B): Para mí, como odontóloga, fue muy difícil, porque la odontología estaba totalmente vetada. Así que fue un año en el que no trabajé como odontóloga, pero me di cuenta de que tengo habilidad para un montón de otras cosas. Con Gime empezamos a darnos cuenta de que más allá de que tengamos un título y una profesión que amamos mucho, viene algo como esto y te quedás sin trabajo. De todo lo malo sale algo bueno, así que empezamos: nos hablábamos por videollamada y después ya nos juntábamos a darle forma y decir «podemos hacer esto, hacer lo otro». Gustavo, el marido de Gime, también ayudó un montón y el sueño se veía cada vez más cercano. Solamente quedaba arriesgarse y dar el salto.

—(G): A mí me pasó lo contrario; la verdad es que yo estaba con mucho trabajo porque me tocó hacer hisopados. Me habían alejado completamente de mi actividad clínica quirúrgica. La estética siempre fue algo que nos gustó, no solamente la estética desde brindarle a la gente algo desde la belleza, sino algo desde lo saludable. 

—¿Qué servicios ofrecen en la estética?

—(G): Lo primero que hacemos cuando llega el paciente es crear una historia clínica completa para determinar si tiene alguna patología médica que haya que evaluar primero. En cuanto a tratamientos, hacemos todo lo que sea con toxinas botulínicas, ya sea para mejorar y corregir todo lo que sea en las arrugas de expresión, tratamiento de bruxismo, cefaleas, tratamiento para la sonrisa gingival. También trabajamos con ácido hialurónico la parte de rinomodelación, surcos, relleno de labios, todo lo que sea agregar o mejorar el contorno facial y los tensores en la cara y el cuello. En el cuerpo hacemos todo lo que es mini lipos con VelaSlim, subcisión de celulitis, mesoterapia, tratamientos con Dermapen, entre muchas otras cosas más.

—¿Cómo organizan los tiempos de ustedes y de su familia para llevar todo adelante?

—(B): Generalmente es un caos, vamos en piloto automático las dos. Nos levantamos muy tempranito para vestir a los chicos, llevarlos al colegio y, una vez que los dejo, digo: «Bueno, listo. Empezó mi día laboral». En las mañanas hago clínica odontológica y en las tardes hago estética. En el medio busco a los chicos en el cole, los llevo a natación, a tela, o a algún cumpleaños. Si Gime tiene un problema, me dice «Belu, ¿podés buscar a los chicos?», así que me vuelvo al colegio. O quizás al revés, a mí me pasa algo y le digo «Gime, por favor, bancame». Pero la llevamos, cuesta enganchar el ritmo, pero una vez que lo enganchás, ya está.

—(G): Tratamos de poner los turnos de la estética seguidos del hospital o consultorio, cosa de volver a casa más o menos a las seis o siete de la tarde para llegar a hacer las tareas y organizar la casa. Algunos fines de semana hacemos trueque: un fin de semana Belu me deja a los chicos a mí para salir, y otros fines de semana yo le dejo los míos a ella para poder salir.

Belén y Gimena en acción

Tiempos para una y una red de contención sólida

Entres todas las idas y venidas que Gime y Belu cuentan que tienen en su día a día, también resaltan que se toman su tiempo para hacer lo que les gusta y las hace conectar con ellas mismas. «Es necesario un espacio para mí, ya sea para ir al gimnasio, jugar al pádel, salir a correr o juntarme con amigos. Yo creo que si uno se organiza, puede hacer de todo», asegura la hermana mayor de este dúo. Todo esto no lo podrían hacer sin el apoyo de su red de contención, que las acompaña en este camino profesional y de crianza. Los principales apoyos son la mamá de ambas y Gustavo, la pareja de Gimena. Además, Belu agrega «siempre tenés una amiga que te salva, una mamá del cole que te puede dar una mano si te olvidaste algo o si llegás tarde. Está muy bueno, porque sabés que no estás sola».

Algo interesante que resalta Gime es el tema de la culpa y cómo llegó a afectarlas en el pasado. «En otro momento de nuestra vida, nos sentíamos más culpables. Ahora hemos aprendido que el tiempo es calidad, no cantidad. A nuestros hijos hay que darles calidad, también a nosotras, a nuestras familias, a nuestros amigos y a nuestras parejas. Todo lo que hacemos tiene que darnos felicidad, eso es fundamental». 

La estética del alma

Ambas hermanas se convirtieron en profesionales gracias la posibilidad de estudiar en una universidad pública. Es por esto que eligen trabajar en el ámbito de la salud pública para devolver, de cierta manera, lo que en algún momento recibieron. En «MEI», además de brindar atención profesional, buscan ir «un poco más allá de la estética en sí» y crear un espacio en el que las personas puedan ser contenidas y escuchadas. «Las personas que vienen nos cuentan experiencias que realmente son magníficas y hay que hacer mucho hincapié en la sociedad, en por qué buscan un tratamiento que a veces no es solamente por lo exterior, sino por lo interior. Con Belu trabajamos mucho el charlar con la gente; la parte interior refleja la salud espiritual, la cual creemos que es fundamental», cuenta Gime. «Una persona llega, no te conoce, y por ahí desnuda el alma. Quizás tenías 20 minutos para atender a ese paciente y no le hiciste nada, pero el paciente viene angustiado, con un problema y se desahoga. Uno nunca se tiene que olvidar de que el paciente es una persona que siente y que tiene problemas; entonces hay que dejar de lado un poquito la parte profesional y brindar una parte humanitaria. Esa persona en ese momento necesita que la escuches», agrega Belu.

Además de la escucha activa, también realizan tratamientos gratuitos de cejas a hombres o mujeres que hayan pasado por algún tratamiento oncológico y han perdido las cejas. Lo mismo hacen con personas que hayan pasado por una situación similar, pero en la que su pelo se vio afectado. «La idea es poder seguir ayudando y que esto se haga más grande», finaliza la otorrinolaringóloga.

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3 comentarios sobre «MEI Estética: «La manera de realizar el sueño es ponerlo en marcha»»

  1. Me en acanto esta dupla de hermanas empoderadas, con una vida transversal bien pensada. Hablan del tiempo de calidad y no de cantidad…. Esta muy bien porque todo lo que compramos no lo hacemos con dinero sino con tiempo. Me encantan no tengo ninguna duda que esto recién empieza y promete un crecimiento armónico como sus mentoras.

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