La Trencería: el emprendimiento que reúne moda, trenzas y conciencia cultural

Agustina Mereles Alonso

Camila Brandi logró convertir su pasatiempo de toda la vida en un emprendimiento del que hoy puede vivir. Con 24 años, esta joven mendocina es trenzadora, peluquera y dueña de La Trencería, un espacio dedicado, principalmente, al armado de trenzas africanas.

Desde muy chica, Camila Brandi tiene un pasatiempo y un don: peinar. No importaba si era una muñeca, sus amigas, primas o vecinas, ella experimentaba con el cabello de quien se lo prestara un rato. Ya de más grande, se apasionó por las trenzas, particularmente por las trenzas africanas y la cultura de la que provienen. Con mucha práctica y esfuerzo se volvió una profesional en lo que hace.

Poco a poco comenzó a tener más y más clientas, hasta que el 20 de noviembre de 2018 bautizó a su emprendimiento como La Trencería. Al principio realizaba las trenzas a domicilio, luego pasó por varias peluquerías o estéticas que le permitían trabajar allí y, finalmente, en 2020 logró abrir su estudio en Las Heras, Mendoza. Cami en sus servicios presenta las trenzas africanas con hilo encerado, vellón de pura lana o fibra Kanekalon, que es una especie de pelo sintético. Recientemente incorporó cortinas de extensiones y ponytails o coletas de este material. También ofrece el servicio de peinado tradicional para eventos.

Foto: Lampezuda

—¿Cómo diste el paso del «me gusta hacer trenzas» al «voy a abrir mi proprio estudio de trenzado»?

—Siempre fue un pasatiempo, lo hacía por gusto y porque me divertía. Hasta que un día me empezaron a preguntar por qué no cobraba por hacer eso. Yo la verdad nunca lo había visto como una salida laboral, nunca pensé que me podía dedicar a hacer trenzas. Cuando empecé a hacerlo, no había gente aquí que se dedicara a esto, entonces no tenía idea de que existía como profesión. Con las redes sociales empecé a ver que en Buenos Aires se hacía muchísimo, que había muchas chicas que se estaban dedicando a hacer trenzas y que la moda de las trenzas había crecido. Ahí fue cuando lo empecé a ver como una oportunidad laboral y lo empecé a promocionar desde mi Instagram personal. Como tengo mi Instagram personal privado, solo lo veían conocidos, pero se fue pasando de boca en boca. Un día una clienta me preguntó cuándo me iba a hacer una página, porque la gente la paraba en la calle para preguntarle dónde se había hecho las trenzas y le «daba cosa» pasar mi teléfono. A las pocas semanas me abrí una página en Instagram y así empezó. Hoy ya tiene 3 años el emprendimiento.

—¿Cómo te llevás con la Cami emprendedora?

—¡Súper bien! Me encanta, lo amo. El hecho de poder manejar mis horarios, mi agenda, mis números, me encanta. Sí acepto que me cuesta desprenderme un poco de mi trabajo. Ser emprendedor es tener tu trabajo las 24 horas del día con vos. Lleva muchísimo trabajo, responsabilidad, tiempo y compromiso, porque trabajás con personas.

Foto: Vero Rod

—Las trenzas y peinados afro tienen una gran carga cultural. ¿Esto lo transmitís a tus clientas? ¿Cómo lo hacés?

—Es una cultura muy amplia y muy rica. A mí me encanta leer y aprender, incluso en las redes hoy en día aparece muchísima información. Con las chicas lo hablo. También tengo varias clientas que bailan danza afro o están relacionadas, entonces eso está bueno, porque se comparte. Siempre trato de hablarlo para que tomen conciencia de dónde viene lo que se están haciendo, que no es una simple moda. Las mujeres afro se hacían mapas en la cabeza con trenzas cocidas, en la época de la esclavitud se guardaban semillas dentro de estas trenzas. No hay que verlo solamente como un estilo de peinado, sino también conocer que trae una historia.

—¿Qué se viene en el futuro para La Trencería?

—¡Un montón de cosas! Siempre estoy pensando y proyectando a futuro. Me pasa un montón que todo el tiempo quiero agregar cositas nuevas, por mas mínimas que sean. El estudio lo tengo en mi casa, entonces lo voy viendo y digo «ahí quiero agregar una repisa» o «quiero hacer esto acá y esto acá». Con las redes también me gustaría subir más publicaciones que tengan que ver con la cultura y no tanto con la parte comercial. También estuve pensando en dictar cursos y poder transmitir los conocimientos que fui adquiriendo con la práctica. Es difícil llevar las redes, la agenda, el trabajo, los pedidos de materiales y las cuentas una sola persona, pero mi objetivo siempre es crecer.

Emprender siendo joven

Cami es una agradecida de la vida por poder hacer lo que le gusta y vivir de eso. Pero también sabe que no es fácil emprender y que requiere invertir mucho tiempo y energía. «Uno siempre quiere que salga todo bien, que crezca y que sea rentable», cuenta. El empeño es constante; en tres años de La Trencería, Cami no ha parado un segundo de pensar y proyectar hacia adelante. «No se empieza desde arriba. Uno siempre quiere tener seguidores, pedidos y turnos ya. Y no es así, uno arranca de abajo», agrega con sabiduría. Algo que también tiene muy claro esta joven es que elegiría «mil veces más» ser emprendedora antes que trabajar en relación de dependencia.

¿Te quedaste con ganas de conocer más sobre La Trencería? Escuchá nuestro podcast de Hoy Emprendemos en Spotify.

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