«Elida Rosa»: «Estar en el detalle es el mejor hábito para emprender»

Agustina Mereles Alonso

Ivonne Veiner es dueña de «Elida Rosa», un emprendimiento de vajilla de cerámica hecha a mano. Oriunda de la provincia de Córdoba y emprendedora innata, ha logrado, acompañada por su pareja, crear una empresa que cuenta con un equipo de más de 20 personas. 

Desde muy chica, Ivonne Veiner, aprendió que su cable a tierra era hacer cosas con sus manos. A los ocho años, en sus inicios como emprendedora, Ivo, vendía velas y accesorios. A fines del 2016, mientras trabajaba «de otra cosa», ella sentía que estaba dejando de lado su costado artístico y creativo. Con el fin de volver a conectar con su pasión empezó un taller de cerámica una vez por semana. «El martes se transformó en mi día favorito de la semana y el resto de los días esperaba que fuera martes otra vez», recuerda. Fue así como se dijo que quería sentir esa emoción todos los días de su vida y comenzó a planear un negocio que se lo permitiera.

«Elida Rosa» es producto de la pasión y la inspiración absoluta. Pero también nació de una estrategia clara. Ivonne sabía que para largar su proyecto debía enfocarse en aprender herramientas que le permitieran expandir su marca por todo el país. «Empecé a estudiar sobre marketing, a crear una tienda virtual, cómo crear una marca y una identidad que las personas la puedan reconocer. Así nació Élida Rosa», cuenta Ivonne.

—¿Tiene alguna historia el nombre «Elida Rosa»?

Es el nombre de mi abuela. Cuando estaba eligiendo cómo llamar a la marca, pensé en las historias de familia, lo vintage y las cosas que vamos heredando de generaciones anteriores. También pensé la historia que hay detrás de los objetos. Su nombre me parecía que cerraba todo, yo lo sentí así.

—La cerámica lleva un proceso largo de producción. ¿Cómo fue ese momento en que te decidiste a producir en cantidad para vender?

—Cuando empecé a pensar la marca, lo hice diferente a como lo había hecho siempre. Antes yo producía un poco, lo vendía y después hacía más a demanda. Esta vez decidí construir primero la marca, construir un stock y después salir al mercado.  Es toda una apuesta porque en todo ese proceso invertís mucho tiempo y dinero que, quizás, después al mercado no le gusta lo que hiciste y tenés que como que volver a empezar. 

Me había puesto el objetivo de hacer cerca de unas 200 piezas.Yo no tenía ni taller, hacía todo en el balcón de casa, llevaba las piezas a una chica que me alquilaba el horno para que las cocine y después las pintaba en otro taller; era toda una logística. Me propuse hacer 10 productos,  tener cinco de cada uno y usar cinco colores. Después me di cuenta que era mucha variedad de productos para que una sola persona esté fabricando, entonces empecé a trabajar por pedido. 

—¿Cómo fue el proceso de crecimiento de «Elida Rosa»?

—El crecimiento fue paso a paso, pero a pasos firmes. Yo me había puesto el objetivo de llegar a los 10.000 seguidores en el primer año porque, más allá del número, quería lograr conectar con una comunidad. Si tenes 10.000 seguidores, hay más de 10.000 personas que conocen lo que estás haciendo. El otro punto de crecimiento fue asociarnos con Pato (su pareja). Tomamos la decisión de hacer esto juntos y llevarlo hacia algo más grande. Ninguno de los dos tenía ni idea de cómo hacer cerámica, lo estábamos haciendo con lo que yo había aprendido en ese curso de un año. Nuestras piezas iniciales eran muy amateur, por lo que decidimos buscar un equipo que pueda producir nuestros diseños. Nosotros diseñamos y elegimos la paleta de colores, pero un equipo de personas que manejan el oficio lo producen. Gracias a esto la calidad del producto fue muchísimo mejor y nosotros teníamos más tiempo libre para pensar en otras cosas. Así fueron naciendo otras líneas de productos, como la de mantelería con estampas propias. Este año hicimos una colección muy personal que implicó un proceso de búsqueda de cómo crear la estampa. También tenemos manteles antimanchas, mantelitos, canastitos, y ahora estamos haciendo una yerberas que son bolsitas de tela que por dentro tienen tela impermeable. Lo más lindo es que la pudimos crear a partir de un montón de recortes de tela que iban quedando del proceso. 

—¿Cuál fue el desafío más grande que tuviste como emprendedora y qué aprendiste de eso?

—Te puedo decir el más reciente. El desafío más reciente de tuvimos fue sortear problemas de producción. En nuestra cabeza decimos: «vamos a hacer esto» y parece que va a ser súper sencillo comprar la tela, estamparla, recibirla, producir los manteles, hacer fotos y vender. Pero en el proceso hay un montón de falta de compromiso, de no respuesta, de problemas personales, de problemas profesionales, de demoras y de falta de calidad que no están en nuestra expectativa, ni en el estándar, ni en los valores que queremos manejar. El desafío más grande es sobreponernos y definir qué cosas podemos tolerar y qué cosas no. También ver cómo podemos conformar un equipo mejor y con personas que estén tan comprometidas como nosotros. Es muy frustrante, pero te enseña a poner límites y a expresarte cuando algo no te gusta.

—¿Qué le dirías, desde tu experiencia, a una persona que está empezando su emprendimiento?

—Algo que a mí me sirvió, y que creo que a toda emprendedora le puede servir, es comprometerse 100%. Hay que hacerlo cada día mejor, nunca dejar de estudiar, nunca abandonar la mejora continua. Es importante estar todo el tiempo viendo el detalle de cómo puedes hacer que tu marca sea mejor y cómo ser vos mejor emprendedora. Ese creo que es el mejor hábito para emprender.

No hay futuro sin equipo

Desde un principio, «Elida Rosa» tiene un plan armado y, por supuesto, tiene planes a futuro. El plan de acción 2022 está puesto 100% en los productos y sus desarrollos. Algunas de las acciones que ya se pusieron en marcha son la renovación de la paleta de colores y la nueva colección de estampas. Ivonne nos adelanta que para fin de año «se viene una botella de cerámica y estamos diseñando un nuevo bolso «de la abuela» para hacer las compras». El año pasado estuvieron muy enfocados en renovar la identidad de marca y en crear una experiencia de compra acorde a como ellos veían «Elida Rosa».

Para llevar a cabo tamaña producción y proyectos, Ivo y Pato trabajan con un equipo de más de 20 personas. Fotógrafas, costureras, diseñadoras, ceramistas y distintos proveedores de estampas trabajan de forma interdependiente para que «Elida Rosa» tenga el éxito que tiene. «Con Pato generamos todas las ideas, sabemos qué es lo que queremos hacer y buscamos las personas que puedan llevarlo a cabo», explica la dueña de este emprendimiento que llega a todo el país.

Ivonne lleva años construyéndose como mujer emprendedora y ha superado muchos desafíos. «Hoy no sé ser de otra manera. No es que me estoy esforzando por emprender. Es un trabajo que requiere compromiso, y hay días que no tengo ganas. Pero me es muy natural pensar ideas y proyectos, ejecutarlos y ver de qué manera se pueden hacer y armar equipo. Es algo que me brota, y que siento como mi lugar», finaliza emocionada.

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