Bionut: «Empatizar con el paciente es nuestra prioridad»

Agustina Mereles Alonso

Romina Sapir es licenciada en Administración y Gestión en Salud y es la creadora de Bionut Obesidad, un espacio que apunta al tratamiento de la enfermedad brindando al paciente calidad con calidez. Inaugurada en 2018, Bionut cuenta con un espacio en Buenos Aires y una sede en Mendoza. Desde el año pasado son uno de los más importantes representantes de Allurion, una marca de balones gástricos que complementan el tratamiento de la obesidad

Romina Sapir, creadora de Bionut junto a una de sus pacientes.

Romina Sapir es psicóloga especializada en Recursos Humanos y licenciada en Administración y Gestión de la Salud. También es mamá y creadora del centro médico Bionut Obesidad, que hoy es uno de los más grandes del país en tratar esta problemática. Laboralmente llegó a ocupar puestos importantes como gerente de recursos humanos para distintos centros médicos, uno de los cuales se especializaba en enfermedades metabólicas, incluida la obesidad. «Allí aprendí qué es lo que no se le hace al paciente con obesidad, aprendí qué es lo que no se le hace a los recursos humanos como los médicos, a los recursos administrativos, y a todas las personas que forman equipos de trabajo. También aprendí a nivel financiero qué era realmente lo no rentable».

De esta manera Romina decide dejar esta empresa y dedicarse a crear la suya propia. Contando con el apoyo de su marido, empezó con un solo consultorio, una médica y redes sociales con contenido de calidad. «Yo quería humanizar la medicina en relación al paciente con obesidad. Son pacientes que están estigmatizados, que sienten que la culpa es suya de tener esta enfermedad. Nadie elige estar enfermo, entonces no se puede culpabilizar al paciente con obesidad por padecerla», comenta Romi sobre las bases e inicios de su empresa. A los dos meses de inaugurado ese consultorio ya participaban cuatro médicos, y así se fueron sumando profesionales hasta ser 14. Desde ese momento, hasta la actualidad, el equipo médico está conformado por distintos profesionales: psicólogos especializados en el trastorno de la conducta alimentaria, nutricionistas con certificación en obesidad, endocrinólogos, diabetólogos, entre otras especialidades. La premisa con la que estos profesionales, y todo el equipo de Bionut trabaja, es la de la empatía. «En las entrevistas encuentro excelentes profesionales, pero cuando hablo con ellos me doy cuenta de que no va a poder transmitirle al paciente la contención y la escucha activa que yo quiero que tengan», resalta.

—¿Qué es el balón gástrico y cómo funciona?

—Para llegar al proceso de la implantación del balón gástrico el paciente debe pasar por una consulta médica. Allí se evaluará su índice de masa corporal y si es elegible por otras patologías o tratamientos previos que pueda tener. Una vez que se asegura que el paciente es elegible, entra en el proceso de lo que llamamos «pre colocación». En esta etapa, va a tener la entrevista con el cirujano que hace la implantación del balón, quien le va a pedir estudios, y también tiene la entrevista con las psicólogas. Los resultados de ambas consultas deben estar aprobados por el cirujano.

El procedimiento tiene una preparación previa que consiste en una «dieta blanda», que está conformada por alimentos que no son agresivos para el estómago. En sí, el balón es un balón intragástrico siliconado que viene dentro de una cápsula y tiene un catéter chiquito. La cápsula es biodegradable cuando se encuentra con los jugos gástricos. El paciente traga esa cápsula con agua, mientras que el cirujano, a través de la cánula, va guiando al balón hacia el estómago. En ese momento se saca una radiografía para ver que se haya colocado bien. Una vez que está todo bien, se procede al inflado del balón con un líquido y se saca otra radiografía para corroborar que el llenado haya sido óptimo. El balón tiene una válvula de seguridad que comienza a degradarse. Una vez que se vacía el balón se convierte en una bolsita finita que se elimina de forma natural. La duración del balón dentro del organismo es de entre 16 y 24 semanas.

—En la actualidad hay una presencia muy fuerte de los movimientos «body positive» o «cuerpos en positivo», ¿vos cómo ves esta movida?

Adhiero a muchas cosas. A mí el tema de la aceptación corporal me parece perfecto. Esta movida se originó en los años 70 como un movimiento feminista y después se fueron agregando otras visiones donde se sumaron personas que no tienen obesidad, sino que tienen otras patologías. Donde yo no coincido con estos movimientos es cuando dicen que la obesidad no es una enfermedad. Lo que hacen en ese caso es romantizar una patología por la que mucha gente muere. No quizás por el hecho de ser obesos, sino porque la obesidad abre un camino a muchas comorbilidades. Es muy fina la línea entre aceptarse y negar una patología.

—¿Cómo hacés para organizar tus tiempos frente a todas tus responsabilidades?

—No tengo agenda ni secretaria, lo que hago es optimizar mis tiempos. Yo tengo tres hijos de distintas edades y, así como genero equipos auto gestionables, crío hijos independientes. Les doy las herramientas para que ellos no tengan que estar dependiendo de mí ni yo de ellos. Y de esa manera yo también puedo tener mi espacio personal de recreación.

La realidad es que trabajo de lunes a lunes, mientras estoy de vacaciones y en los feriados. ¿Está bien? Probablemente no, pero es la manera que yo encuentro de hacer todo lo que me gusta. Creo que una mujer emprendedora tiene que tener pasión. Si vos tenés pasión por lo que hacés, no existen las limitaciones.

Una empresa familiar

Romina está orgullosa de la empresa que ha construido y de las personas con las que trabaja. Su equipo está conformado por personas desde los 18 hasta los 70 años que dan lo mejor de sí mismas para acompañar la causa por la que trabaja Bionut. Además agrega, «Bionut es una empresa familiar, porque mi marido y mis hijos también se involucran, me ayudan, son generadores de ideas».

Respecto de los médicos que conformar el equipo de trabajo de la empresa, Romina destaca que ella, gracias a su experiencia en trabajos previos, solo trabaja de manera particular. «De esta manera me aseguro de que ellos estén bien pagos, como debe ser».

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