Alfajores «Re Pipón», una explosión de sabor y creatividad

Agustina Mereles Alonso

Daniela Ignacia Alcántara, Nacha para los amigos, tiene 30 años y es actriz y emprendedora. Nació en Chile, pero vive en Mendoza desde hace cinco años. Durante gran parte de su vida vendió alfajores para solventar gastos, pero en 2017 decidió convertir su pasión en un emprendimiento: «Re Pipón, alfajores pa’ chuparse los dedos».

Daniela «Nacha» Alcántara nació en Chile, país donde la educación es costosa. En el último año del secundario comenzó a hacer y vender alfajores con el objetivo de tener algo de dinero propio y poder ayudar a sus padres a pagar los estudios universitarios. Al año siguiente inició la carrera de actuación y volvió a apostar a la venta de alfajores. «Empecé llevando 50 alfajores por semana e iba ofreciendo por los pasillos de la universidad.  Poco a poco la gente me empezó a conocer en la facultad y de 50 por semana pasaron a ser 50 alfajores por día. Ya ni los ofrecía, me buscaban como «la chica de los alfajores», recuerda.

Cuando finalizó sus estudios universitarios, esta valiente emprendedora decidió viajar a Nueva Zelanda a conocer nuevas culturas, aprender inglés y llevar sus delicias. En 2017 llegó a Argentina y nuevamente confió en sus alfajores para sustentarse, pero esta vez lo hizo con ciertas inseguridades. «Acá cualquier kiosco tiene 450 variedades de alfajores. Era imposible poder competir acá. Al principio me dio un poco de miedo, pero dije «ya fue, si llevo tantos años con el producto bien recibido, no creo que acá sea la excepción». Y no se equivocaba. Hoy, 5 años después, es dueña de «Re Pipón», un emprendimiento que cuenta con 9 sabores de alfajores, más de 6.000 seguidores en las redes y ganador del «mundial de alfajores mendocinos» que se organizó durante la pandemia. En sus productos, Nacha mezcla su pasión por los alfajores, la actuación y la creatividad para crear productos únicos y de excelente calidad.

—¿Cómo fue tu inicio en las redes y cuándo se dio el crecimiento?

—Me creé un Instagram para poder vender por redes sociales y empezó a moverse un montón. Empecé con cero seguidores y llegué a tener 100 seguidores. Cuando llegué a 100 seguidores no lo podía creer. Decía «¿cómo hice esto?». Y así fue creciendo, creciendo y creciendo. En pandemia, a pesar de que fue un tiempo muy difícil para todos y todas, pegamos el salto muy fuerte. La gente estaba encerrada y quería comer, creo que todos los emprendimientos de comida crecimos un montón en general.

—¿Mezclás la actuación con los alfajores?

—Sí, sí. Yo amo hacer alfajores. Todos los días pienso de dónde viene esto que me re impulsó a poder terminar mi carrera y a ayudar a mis padres con los gastos de mi carrera. Hoy ya soy actriz y sé que esto lo puedo seguir a la par. Me gusta mucho mezclar mi creatividad y y mi onda artística en los alfajores, por eso me gusta tanto la presentación de los alfajores. ¿Viste ese dicho que dice que no hay que juzgar a un libro por la portada? Yo soy todo lo contrario, me gusta que sea lindo, que se vea bien presentado, soy re hincha con eso.  De la mano de todo esto, también me preocupo por la presentación con las fotos que subo las redes: que la foto se vea linda, que el alfajor se vea riquísimo.

Hablando de la creatividad, también hago campañas. En su momento hice la campaña de la caja «Pride», que era una caja de seis corazones con los colores de la bandera del orgullo. Con compañeros y amigos actores hicimos una campaña muy hermosa del «Pride».También me gusta mucho hacer sorteos grandes donde los premios son muy importantes para que la gente se motive. Para mí, si hay algo importante, además de del crecimiento que ha tenido el  emprendimiento, es el apoyo de la gente. 

—¿Qué sabores de alfajores ofrecés?

—Empecé con un clásico de dulce de leche y chocolate, después me animé al chocolate blanco, que no es fácil de trabajar, y después empecé a jugar y experimentar. Hoy en día tengo nueve sabores distintos, de los cuales 7 son a base de dulce de leche y dos son distintos rellenos. De los de dulce de leche tengo el clásico de doble cobertura que es con baño de chocolate blanco y luego baño de chocolate negro, tengo con café, limón y Coco, ron y nuez macerada en whisky. Después tengo de frutos rojos con ganache de chocolate semiamargo y otro con maracuyá y ganache de chocolate blanco. Tengo un tamaño clásico, que es el tamaño que encontrás en el kiosco, y tengo los tamaños cóctel que son chiquititos  

—¿Cómo te llevas con la mujer emprendedora que sos? 

—La verdad que tenemos una relación tóxica. Me defino como una persona un poco adicta al trabajo y no está bueno, porque hay que buscar un equilibrio. A mí me cuesta mucho encontrar ese equilibrio porque me gusta mucho todo lo que hago, entonces mi tiempo libre lo destino a, por ejemplo, probar un nuevo sabor o hacer contenido para las redes. Atesoro mucho el crecimiento y el camino que llevo hacia atrás, entonces siento que si un día no hago algo para impulsar al emprendimiento, lo voy a estancar. Mi mujer emprendedora es la primera enemiga, la primera que me está juzgando y criticándome, pero también es la que me banca en un montón de cosas y me acompaña  en otro montón. 

La comunidad «Re Pipona» pisa fuerte

Nacha creó sus redes con el objetivo de ofrecer sus alfajores por ese medio y llegar a nuevos clientes, pero nunca se imaginó que crearía una comunidad tan grande y tan activa. Actualmente cuenta con un poco más de 6.000 seguidores en Instagram, a quienes llama «Comunidad Re Pipona».

Durante la pandemia, la página «Manso Hambre», que se dedica a dar recomendaciones gastronómicas, organizó el «Mundial de alfajores mendocinos» virtual. La comunidad «Re Pipona» mostró su lealtad a los alfajores de Nacha y logró que se convirtieran en los mejores de Mendoza.«Yo en ese momento estaba con mucho trabajo, entonces mucha campaña de votación no pude hacer, solo lo compartí en redes. La misma gente hacía campaña: le decían a su familia que voten, y la familia lo iba pasando a otras personas. Me llegaban capturas de pantalla que decían «ya le avisé a mi familia que votara», «le quite el teléfono a mi mamá para votarte».  La gente se volvió loca y me encantó», cuenta orgullosa la dueña de los alfajores más ricos de la provincia.

Gracias al amor que recibe de la gente, «Re Pipón» sigue creciendo a paso firme. Ahora no solo podemos disfrutar de estos alfajores en Mendoza, sino que también están llegando distintos puntos del país. Y así como se extienden los puntos de venta, también se expande el equipo de trabajo. Si bien Nacha es quien realiza la mayoría de las tareas, cuenta con la ayuda esencial de sus «Oompa Loompa», como a ella le gusta llamar a las chicas que «le dan una mano» en la producción. Como dice ella, «Re Pipón» no tiene techo.

¿Te quedaste con ganas de conocer más sobre «Re Pipón»? Escuchá la entrevista completa en nuestro podcast de «Hoy Emprendemos» en Spotify.

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