Recibir con estilo: ser un gran anfitrión y un perfecto invitado

Florencia Moyano Carranza

¡Bienvenidos! Así como cuando abrimos la puerta a nuestros invitados, les doy la bienvenida a estos encuentros digitales en los que compartiremos consejos, datos, teoría y experiencias sobre cómo «recibir con estilo»

Florencia Moyano

Las razones por las que recibimos invitados pueden ser muy diversas: celebraciones, amistad, reencuentros, negocios, proyectos, presentaciones, etc. Pero lo más importante es saber que, en cualquier caso, recibir invitados significa mucho más que las comidas y bebidas.

Las reuniones o cualquier tipo de encuentro programado con fines sociales son parte fundamental de la naturaleza humana; nos gusta abrazarnos, mirarnos, compartir anécdotas, contar historias y reírnos en compañía.

Como anfitriones, hacer sentir cómodos a nuestros invitados, saber agasajar y disfrutar el encuentro creará momentos realmente inolvidables.

¿Qué implica ser un buen anfitrión?

El respeto, la consideración, la empatía, la amabilidad, la sonrisa, la escucha y una larga lista de buenas prácticas son fundamentales en cualquier relación entre personas en la que exista la buena intención, y así debe ser también en cualquier reunión que planifiquemos,ya que no hay reunión sin personas. Considerar al prójimo como nos gustaría ser considerados es una manera de ponernos en su lugar e identificar las expectativas que se tienen sobre un encuentro, una reunión.

¿De qué disfrutan los invitados más allá de la exquisita comida y buenas bebidas que podemos haber pensado para el encuentro? ¿Qué se espera de un anfitrión?

Principalmente, los invitados disfrutan si ven disfrutar a los anfitriones, y si estos se muestran cansados, nerviosos o preocupados, pueden condicionar el desarrollo del encuentro.

Foto: Florencia Moyano Carranza creadora de Recibir con estilo.

Aquí les dejo 10 sugerencias sobre cómo ser un buen anfitrión.

  1. Tener ganas de serlo. Recibir invitados no es tarea fácil. Llevar a cabo una reunión requiere de mucha preparación y atención a numerosos detalles. Sin ganas, les aseguro, es un dolor de cabeza.
  2. Tener un estilo propio es la mejor manera de mostrarnos auténticos. Compartir nuestra identidad en cada detalle, eso que nos hace únicos. Intentar demostrar algo que no somos, no sólo incomodaría al invitado, sino que se perdería la oportunidad de experimentar un vínculo genuino. ¿Hay mejor sensación que nos aprecien por lo que somos y damos, y no por lo que parecemos o poseemos?
  3. Organización y planificación. Por más simple o reducida que sea la reunión, es sumamente importante planificarla, pensar en cada momento de la reunión y en cada una de las personas que vendrán, para tener todo a tiempo, a mano y sobre todo, disfrutar el evento antes, durante y después. 
  4. Es muy importante transmitir, al momento de invitar, el tipo y motivo de la reunión a la cual los estamos convocando. No es lo mismo un distendido almuerzo de domingo con amigos, que un almuerzo con motivo de una comunión o celebración puntual. Tener esta información de antemano ayudará al invitado, por ejemplo, a considerar su vestimenta, llevar o no un regalo, etc.
  5. El horario y lugar en que se desarrollará la reunión condiciona y supone diferentes variables a considerar, tanto para el anfitrión como para los invitados. Que sea de día, tarde o noche, en el campo o en la ciudad, determina cuestiones  como la duración del encuentro, la bebida a servir, la música a pasar, ¡el menú!, la decoración, la vestimenta, entre otros.
  6. Pensar los temas de conversación, ya que quizás no todos los invitados se conocen entre sí, a fin de evitar «incómodos silencios», y también para cambiar de tema cuando alguna conversación esté yendo para un lado indeseado. Como anfitriones, debemos manejar el ritmo y ánimo de la reunión.
  7. Ser generosos y estar atentos a todos los detalles durante todo el encuentro.
  8. Estar listos a tiempo, sonrientes, de buen humor y felices de recibir invitados. El temple de los anfitriones condiciona a los invitados. El invitado debe sentir que lo estaban esperando y que su visita es bienvenida.
  9. Tener la casa impecable al momento de recibir invitados. Impecable no es lujoso, pero sí es limpio, lustrado, mantenido, conservado, ordenado, etc. Esto supone chequear cortinas, alfombras, sillones, estanterías, portarretratos, rincones, vidrios, lámparas, etc. Los invitados lo ven todo.
  10. ¡Disfrutar! 

¡Hasta el próximo encuentro!

Flor

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