¿Quién creó la copita menstrual?

Histórica Mente Podcast

Si te contamos que la copita se creó hace décadas, ¿nos creerías? Y si te decimos que la creó una mujer, ¿dudarías de nosotras? En esta nota te contamos sobre Leona Chalmers y su revolucionario invento.

Te parecerá extraño, pero la copa menstrual es un invento que se creó en la década del 30. Eran tiempos de guerras y el acceso a productos sanitarios era sumamente limitado y caro y, a pesar de la guerra, las personas debían ir a trabajar a pesar de estar menstruando.

Una actriz y cantante estadounidense, Leona Chalmers, tomó cartas en el asunto y creó un dispositivo que le permitió enfrentar su ritmo laboral. Empezó a diseñar y patentar una copa que recolectaría el flujo menstrual sin riesgos de fugas y que se parecía a la copita que conocemos hoy.

Sin embargo, durante la II Guerra Mundial, la silicona se utilizaba para fines médicos y Chalmers no consiguió proveedores. Sumado a esto, el tabú que significaba la menstruación y la competencia de las empresas que se dedicaban a la venta de toallas o tampones, hicieron que Leona Chalmers vendiera la patente.

En los últimos años se han vuelto más populares debido a los nuevos materiales que se utilizan en su fabricación y ser hipoalergénicas, por su comodidad, y por conciencia ambiental. Una nota de la BBC reveló las ventajas que varias personas encontraron en su uso:

• Las copas menstruales son más baratas a largo plazo. Si bien cuestan entre $1000 y $1700, tienen una vida útil superior a los 5 años.
• Brindan más autonomía. A diferencia de otros elementos como toallitas o tampones, que deben ser cambiados cada pocas horas, la copa puede durar hasta 12 horas sin ser retirada.
• Son más ecológicas, ya que al ser reutilizables, no generan basura.
• La copita se siente más «natural», al estar en contacto con el propio cuerpo.

A pesar de esto, podemos encontrarnos con las siguientes desventajas:

• Puede tomar tiempo acostumbrarse, sobre todo al principio puede resultar un poco difícil insertar o retirar la copa.
• Es difícil lavarlas en baños públicos. Como al vaciar la copita hay que lavarla, se necesita un baño que permita hacerlo con privacidad (una opción puede ser llevar una botella de agua para poder enjuagarla).

Ya sea con toallitas comunes o de tela, tampones o copitas, quienes menstrúan deberían poder elegir qué opción se adapta mejor a su cuerpo. Leona Chalmers nos dio otra alternativa y es por eso que su historia merece ser contada. Te invitamos a escuchar nuestro episodio de Histórica Mente en su honor, para que descubras mucho más sobre ella.

¡Te esperamos!

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