Haciendo la paz con la comida

Noelia Previtera

¿Hace cuánto no sentís paz con la comida y tu cuerpo? La palabra «paz» deriva del latin pax, definida como un estado de calma, ausencia de perturbaciones y agitación. Ausencia de guerra.

El campo de batalla con la comida está en la mente. Todo lo creamos ahí. En nuestra mente podemos determinar si una porción de torta es bien recibida para que se integre en un balance químico con nuestro cuerpo, o despertamos una explosión de cortisol por la culpa al comerla. 

Aquí en Brasil, conocí a esta nutricionista que enseña sobre el «comer intuitivo». Sophie Deram escribe: «Los alimentos conversan con nuestros genes. Es por eso que una alimentación saludable debe ser equilibrada en todo sentido: no sólo en nutrientes, sino comida con placer y con la actitud adecuada, es decir, sin culpa. Ese comportamiento es tan importante como los nutrientes». (O peso das Dietas, 2014)

¿Tuviste alguna vez «ausencia de guerra» con la comida? 

Me pasé la vida aprendiendo a controlar lo que comía para perder peso y mantenerlo bajo. Y cada vez que lograba mis objetivos, el verdadero problema permanecía: insatisfacción, disconformidad, gramos que todavía faltaban de bajar, la forma de mi cuerpo. Parecía que cada vez que lograba mis objetivos, realmente intensificaba aún más el problema. 

Muchas de ustedes, cuando escuchan la frase «trastornos de la conducta alimentaria», piensan en anorexia o bulimia. Las evidencias dicen que el mayor de los comportamientos desordenados con la comida es el del dietista crónico. La paradoja es que las dietas son avaladas por la misma salud. 

Si realmente querés saber si tu comportamiento con la comida no es saludable, respondé a las siguientes preguntas: 

  1. ¿Querés ser más flaca o delgada de lo que sos hoy?
  2. ¿Sentís que sin los controles y reglas sobre la comida aumentarías mucho de peso?
  3. ¿Te sentís ansiosa o estresada cuando no podés controlar lo que comés?
  4. ¿Tu autoestima se ve afectada si no conseguís mantener un control sobre la comida y tu peso?

Si tu respuesta fue a las preguntas anteriores, entonces tienes un comportamiento desordenado con la comida. Muchos médicos pasarán esto por alto, porque consideran que tenés que llegar a una anorexia o una bulimia para ser clínicamente diagnosticado. Sin embargo, los desórdenes con la comida se definen de adentro hacia afuera, con esos síntomas que no son visibles físicamente. Y todo se reduce a: 

Si no te sentís en PAZ con la forma en que te comportás con la comida y cómo percibís tu peso, entonces estás lidiando con una situación que merece ser evaluada. Merecés paz con la comida porque con ella nos relacionamos, gracias al cielo, todos los días. Y si no nos sentimos tranquilos con esa relación, toda nuestra vida se ve afectada.

Una vez un rabino me dijo: «Cuando no tenés hambre, tenés muchos problemas. Cuando tenés hambre, tenés un solo problema». El rabino definitivamente estaba hablando de las personas que no tienen nada para comer. Pero yo sentí que esa frase era para mí. Yo sentía que tenía un solo problema también. 

Las personas que viven en dietas eternas permanecen más tiempo en comportamientos desordenados sin ser diagnosticadas. Hacer dieta es tan común que, médicamente, se lo confunde con una condición normal. Vivimos en una cultura que nos bombardea con la búsqueda constante de la manipulación de nuestro peso. Quien no se suma a esa búsqueda, es un flojo o se ha abandonado a él mismo. 

Si la palabra «placer» asociada a la comida te hace sentir incómoda, es porque has crecido en una cultura que dejó de entender que algo tan noble como la comida debiera ser placentero. Tenemos el privilegio de tener comida y no pasar hambre. Tenemos el privilegio de decidir si queremos pasar hambre y hacer de la comida nuestro único problema. Le demos la vuelta a la situación. La comida sostiene nuestras vidas. Está creada para ser placentera. El placer en el sistema nervioso autónomo está ligado a una respuesta de relajación. La relajación es paz.

#MiCuerpoSinReglas

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