Cambio y resistencia al cambio: estrategias y razones para gestionarlo y seguir avanzando

Sandra Zavattieri

¿Qué es el cambio?

El cambio denota la acción o transición de un estado inicial a otro diferente, según se refiera a un individuo, objeto o situación. 

En este artículo, vamos a referirnos al cambio que puede darse respecto a nosotros mismos, en lo relativo al desarrollo personal, o en las organizaciones, en lo que respecta al desarrollo organizacional.

En general, ante cualquier situación de cambio, aparece la resistencia al cambio, que se manifiesta cuando rechazamos cualquier actividad o situación que nos permita un crecimiento a largo plazo, por una acción que nos de satisfacción inmediata.

Es importante entender que esta resistencia tiene determinadas características intrínsecas: es un comportamiento, no es un oponente, proviene de nuestro interior, se alimenta del miedo a lo nuevo, y se manifiesta comúnmente con la postergación.La resistencia al cambio tiene su base neurológica en los ganglios basales. En estos núcleos se deposita la memoria motora, responsable de tareas rutinarias automáticas que hacemos sin esfuerzo de pensar o recordar cómo es su mecanismo. Esto implica ahorro de energía. Este ahorro energético de nuestro cerebro puede explicar desde las neurociencias la natural resistencia a aceptar modificaciones.

Gestión del cambio

El cambio es inevitable, es un estado constante en nuestros tiempos. Entonces, si resistirnos es neurológicamente sensato y el cambio es inevitable, ¿qué podemos hacer frente a esto?

El cambio puede ser aleatorio, que ocurre sin que podamos preverlo, o planificado. Podemos ser protagonistas y tomar ciertas acciones para mejorar la predisposición individual y del conjunto de los individuos que componen una organización. Para ello debemos:

  • Planificar, para adelantarse al cambio aleatorio.
  • Identificar por qué y para qué sucede.
  • Identificar si comienza por un estímulo interno o externo.
  • Aprender a identificar la resistencia y analizarla.

Según los distintos sentimientos de resistencia, se pueden aplicar diversas estrategias para gestionarlos:

  • Pérdida de control:
    • Involucrar al agente de cambio.
    • Escuchar activamente a los involucrados.
    • Incentivar la seguridad, el saber qué se espera.
    • Explicar los beneficios.
  • Incertidumbre:
    • Identificar y hacer conocer los beneficios a todos los involucrados.
    • Trabajar la visión para saber a qué podemos enfrentarnos y cómo lo haremos.
    • Diseñar estrategias desde el futuro con nuevas herramientas.
  • Impacto de la diferencia:
    • Mantener cosas familiares.
    • Mantener el sentimiento de pertenencia.
    • Generar un contexto seguro y conocido.
  • Vergüenza:
    • Reconocer competencias y fortalezas para el proceso de cambio.
    • Desarrollar mentalidad de crecimiento.
  • Miedo a la incompetencia:
    • Descubrir las áreas de mejora.
    • Permitir ensayos, previo al cambio total.
    • Gestar un proceso paso a paso, como aprendizaje.
  • Efecto dominó:
    • Pensar estrategias de comunicación.
    • Como ya vimos, imaginar el futuro, construir la visión.

Desde la visión del coaching, y siguiendo al autor Jim Selman, es necesario desarrollar seis habilidades para estar preparados para el cambio constante y vertiginoso de nuestros tiempos:

  • Aceptación: lo que podemos controlar es cómo nos relacionamos con el cambio. 
  • Cultivo del «ser»: estar presentes para que nuestro cuerpo y nuestros pensamientos estén en la misma sintonía. 
  • Escucha previa: estar atentos a qué nos decimos frente a la nueva realidad, sin abrirnos a las nuevas posibilidades. 
  • Comunicación: basada en el encuentro, en el diálogo que nos permita co-crear la nueva realidad necesaria frente al nuevo contexto que se configura ante el cambio.
  • Aprendizaje situacional: un aprendizaje continuo y adaptativo. Es aprender a aprender en acción, mientras el cambio ocurre, con apertura y flexibilidad.
  • Amor y compromiso: amor en busca de sentido, hacia nosotros mismos y hacia quienes nos rodean; sin perder de vista que siempre estamos comprometidos con algo, podemos estar comprometidos a resistirnos o a adaptarnos.

En conclusión, es posible gestionar el cambio y trabajar la tensión que se produce ante él cuando aparece la resistencia. Saber que la resistencia al cambio es intrínseca a nosotros y que tenemos la capacidad para vencerla es alentador para elegir quién queremos ser frente al cambio. El coaching es una excelente herramienta para acompañarnos en estos procesos.

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